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La Saga de Asgard parte 1

La Conspiración de un dios.

 

Hilda de Polaris es la representante en La Tierra de Odín, Señor máximo de los dioses del Norte de Europa y gobernante de la árida y gélida nación mítica llamada Asgard. Éste misterioso pueblo parece guardar muchísimos secretos, algunos de los cuáles se irán descubriendo con el tiempo. Una de las misiones de la bella sacerdotisa es orar, todos los días, frente a las costas de Asgard porque los hielos eternos del Polo Norte (¿Acaso ella también conservaría los hielos del Polo Sur?). Su misión, aceptada con resignación, nos demuestra que Hilda era sensible al destino del mundo, aunque no dejaba de lamentar que este destino fuera tan duro para su país y su pueblo.

Una mañana, cuando ella se encontraba orando como usualmente, Hilda percibe un enorme cosmos que le habló directamente a su mente, ésta voz se presentó como "un poder más grande que su Señor Odín" ante la incredulidad de la sorprendida joven. Ésta presencia le pregunta si Hilda no desea sacar a su pueblo de la situación en la que se encuentra, lo único que tendría que hacer es seguir una sencilla orden: iniciar una guerra sagrada contra Athena y el Santuario de Athena para así hacerse del poder de toda la Tierra. Hilda comprende el significado de estas palabras: Esta batalla sería un baño de sangre que requeriría el despertar de los legendarios Guerreros Divinos.

Horrorizada por el peligro que las palabras de la misteriosa entidad encierran ella se niega. El extraño ser no se deja amilanar por esta respuesta y con desdén responde que no estará en su poder el decidir si hará o no lo que quiere. Lanzando una enorme ola contra el oratorio, Hilda se desmaya. Cuando despierta posteriormente, la dulce joven ha sufrido un cambio ocasionado por el misterioso Anillo de los Nibelungos, la cual ahora está en sus manos y que la hace despertar sus instintos guerreros. 

Hilda se levanta entonces y, utilizando su Cosmo y sus conocimientos, despierta a los elegidos para portar las 7 armaduras que convertirán a un mismo número de guerreros en los poderosos Dioses Guerreros de Asgard: Sigfried Duhbe de Alfa, Hagen de Merak Beta, Thor de Fecda Gamma, Alberich de Megrez Delta, Fenrir de Alioth Epsylon, Mime de Benetnasch Eta, Syd de Mizar Zeta... aunque Hilda guarda un secreto respecto a los dioses guerreros que sería casi mortal para Athena y sus Santos.

Como primer paso, Hilda decide dejar claras sus intenciones con el Santuario y manda a Syd de Mizar Zeta al Santuario en búsqueda de Athena para iniciar la ofensiva. Entrando subrepticiamente, el dios divino de Zeta logra pasar hasta la segunda casa del Zodiaco donde se enfrenta a Aldebarán de Tauro, el combate es rápido, y sorpresivamente se inclina a favor del dios guerrero que es capaz de derribar al poderoso guardián, al cual da por muerto. Syd logra entender que Athena no se encuentra en aquel lugar y que será mejor buscarla en la Fundación Graude, en Japón.

Saori, mientras tanto, parece disfrutar de los días soleados en Oriente y de la vida tranquila a la que ha seguido la batalla de las XII Casas, mientras pasea por los jardines de su Mansión, ella en compañía de Kiki, Tatsumi, Jabu, Geki, Ichi y Nachi son testigos de una mortal ventisca de aire helado que hace que los acompañantes de Saori caigan intentando defenderla: el poder de éste guerrero es algo que sobrepasa sus niveles combativos.

Syd piensa que tiene resuelta la guerra antes de que esta comience cuando una cadena lo detiene: ¡Ante él aparece Shun de Andrómeda ostentando su armadura, la cual luce como nueva! Syd está confiado en poder derrotar al Santo de Bronce tan fácilmente como hiciera con Aldebarán de Tauro pero pronto es sorprendido por la calidad combativa de éste, aparentemente, menor Santo de la diosa. Shun lo enfrenta pero cae en la refriega, dejando a Seiya, el cual aparece portando su armadura de Pegaso también restaurada, listo para tomar la estafeta del combate. Seiya y su poderoso cosmos logran alzarse tanto como para poner en aprietos al Dios Guerrero, el cual, sin embargo, no ceja. La batalla sube de tono hasta que aparecen, alrededor de Saori, los otros tres Santos de Bronce protagonistas: Shiryu del Dragón, Hyoga del Cisne e Ikki del Ave Fénix. Reconociendo que con la formidable presencia de estos guerreros el combate sería muy difícil de superar, Syd los llama a Asgard, revelando que quien está detrás de sus ataques son las órdenes de Hilda de Polaris.

La situación preocupa a Saori Athena, no puede explicarse porque el pacífico pueblo del Norte de Europa se ha levantado en guerra contra el Santuario y cuáles son las intenciones de Hilda al hacerlo, sabiendo que el resultado sería un mundo devastado por las inundaciones ocasionadas por el derretimiento de los hielos eternos que ella debería de guardar. Shiryu ofrece pedir información preguntándole al Viejo Maestro de los 5 Picos, mientras que Hyoga, más familiarizado con los paisajes helados, decide infiltrarse en la Nación Nórdica para averiguar más.

Hyoga lleva a cabo su plan, adentrándose tanto como llegar al Palacio de Valhalla donde se deja capturar a propósito. Ahí, recibe un cruel maltrato por parte de Thor de Fecda Gamma y la guardia real del Valhalla. Estoico, Hyoga aguarda por un golpe de suerte, mismo que se presenta cuando la hermana menor de Hilda, la bella Flare (Freya) llega hasta él sabiendo que debe de ser la respuesta a sus ruegos. La princesa pone al tanto a Hyoga de los planes malévolos de su hermana, insistiendo en que ella no puede ser la Hilda que, hasta hacía poco, gobernaba con mano justa y compasiva el paisaje helado de Asgard. Hyoga ha escuchado suficiente, utilizando su Cosmos, se libera y llama a su armadura del Cisne y le ofrece a Flare la ayuda del Santuario para hacer entrar en razón a la Valkiria que se ha levantado en guerra contra Athena por el control del mundo.

El escape de Flare con uno de los enemigos de la sacerdotisa ocasiona una revuelta que torna personal ahora el asunto entre algunos dioses guerreros y sus nuevos enemigos, mientras tanto, Saori, en compañía de Seiya y de Shun entran a Asgard, junto con Kiki, respondiendo al reto lanzado por Syd en Japón. La presencia de Athena es sentida por todo mundo, su cálido cosmo incluso llena de nostalgia a la jovencita Flare una vez que ésta llega hasta su presencia para implorarle la ayuda que le ofreciera instantes antes Hyoga. Lo que más le preocupa a Athena es desconocer qué está motivando el comportamiento de Hilda de Polaris para haber cambiado su actitud y poniendo en riesgo al mundo entero.

No pasa mucho tiempo para que sus preocupaciones fueran explicadas, haciendo gala de un imponente despliegue de poder, Hilda de Polaris y sus 7 Dioses Guerreros se aparecen ante los invasores, en una de las secuencias más impactantes de toda la serie. El cosmo de Athena que reside en Saori entonces reconoce presencias malignas que potencían el poder de Hilda y que lo contaminan dejando claro que la fuente de la maldad que ahora invade a la bella joven es El Anillo de los Nibelungos. Flare confirma que desde que su hermana comenzara a portar ésa extraña joya habría cambiado su actitud. 

Thor de Fecda lanza sus armas entonces contra la diosa Athena. Los martillos del dios guerrero se detienen antes de tocar a Athena, la cual lanza de vuelta los mismos. Hilda exige que le devuelvan a Flare, pero ella se niega, diciendo que es Hilda la que debe de volverse atrás en sus intentos por llevar a cabo una guerra contra Athena y el Santuario. La Valkiria entonces rompe el corazón de su hermana declarándola traidora a Asgard, y por tanto, enemiga del legendario país.

Saori entonces camina hacia el oratorio de Hilda y comienza a utilizar su cosmos para detener el derretimiento de los hielos que la Valkiria ha dejado de hacer desde que iniciara su campaña contra El Santuario, provocando la risa de sus enemigos. La sacerdotisa declara que, por todo el poder que tenga la diosa, le será imposible mantener su cosmo encendido evitando que los hielos se derritan por más de medio día. A pesar de los esfuerzos de Seiya y los demás por evitar que Saori se ponga en peligro, Athena se niega y les dice que tiene confianza en ellos en que lograrán liberar a Hilda de la influencia maligna del Anillo Nibelungo. Con esto en mente, Flare decide quedarse junto con Athena y Kiki, mientras que Seiya, Hyoga y Shun inician su camino contra los Dioses Guerreros, confiando en que tanto Shiryu como Ikki se les unirán más adelante en la contienda.

Hilda de Polaris mientras tanto se lleva a todos sus guerreros, menos a Thor, de vuelta a Valhalla, confiada en que el cuerpo mortal de Athena habrá muerto exhausto para el anochecer septentrional.

¡Una nueva Guerra Sagrada ha comenzado! ¡Rápido, Santos de Athena, liberen a Hilda del poder de los Anillos Nibelungos y salven a la diosa que arriesga su vida por el mundo!

 

Se han narrado en esta sección los capítulos 74 y 75 de la serie animada de Saint Seiya. Estos no tienen ninguna correspondencia con el manga original escrito por Masami Kurumada.

 

Pollux Dioscuros

 

 

 
 
 
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